2° Domingo de #AdvientoDH

Continuando nuestra preparación de #AdvientoDH

Ya pasó la primera semana de preparación de Adviento, ¿Cómo vas? ¿Lograste los objetivos que te pusiste?

Te tengo una buena noticia, la primera semana es la más difícil, porque es el inicio de los retos que te has propuesto, lo cambios al inicio son difíciles. Continua con una mayor fuerza en esta segunda semana, verás como te vas fortaleciendo y tu corazón se empieza alistar para recibir al Rey de reyes.

Reflexionemos el evangelio del segundo domingo de adviento:

Evangelio según San Mateo 3,1-12.
En aquel tiempo se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea:
“Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”.
A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.
Juan tenía una túnica de pelos de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre.
La gente de Jerusalén, de toda la Judea y de toda la región del Jordán iba a su encuentro,
y se hacía bautizar por él en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.
Al ver que muchos fariseos y saduceos se acercaban a recibir su bautismo, Juan les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca?
Produzcan el fruto de una sincera conversión,
y no se contenten con decir: ‘Tenemos por padre a Abraham’. Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham.
El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego.
Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.
Tiene en su mano la horquilla y limpiará su era: recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en un fuego inextinguible”.

Te invito a que este continuemos nuestra preparación con mucha oración, todos los días, por la mañana y por la noche dedica tiempo para hablar con Dios Padre.

1. “Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas” (Lc 3, 4).

En este segundo domingo de Adviento resuena con vigor esta invitación de san Juan el Bautista, un grito profético que sigue resonando a lo largo de los siglos.

Lo escuchamos también en nuestra época, mientras la humanidad prosigue su camino en la historia. A los hombres del tercer milenio, en busca de serenidad y paz, san Juan Bautista les indica el camino que es preciso recorrer.

2. Toda la liturgia del Adviento se hace eco del Precursor, invitándonos a ir al encuentro de Cristo, que viene a salvarnos. Nos preparamos para recordar de nuevo su nacimiento, que tuvo lugar en Belén hace cerca de dos mil años; renovamos nuestra fe en su venida gloriosa al final de los tiempos. Al mismo tiempo, nos disponemos a reconocerlo presente en medio de nosotros, pues nos visita también en las personas y en los acontecimientos diarios.

3. Nuestro modelo y guía en este itinerario espiritual típico del Adviento es María, que es mucho más bienaventurada por haber creído en Cristo que por haberlo engendrado físicamente (cf. san Agustín, Sermón 25, 7:  PL 46, 937). En ella, preservada inmaculada de todo pecado y llena de gracia, Dios encontró la “tierra buena”, en la que puso la semilla de la nueva humanidad.

Que la Virgen Inmaculada, a quien nos disponemos a celebrar mañana, nos ayude a preparar bien “el camino del Señor” en nosotros mismos y en el mundo. (San Juan Pablo II, 7 de diciembre 2003)

PD. Recuerda que la Virgen María es por excelencia nuestro ejemplo para la espera del nacimiento de Jesús, pide siempre su intercesión.