3° Domingo de #AdvientoDH

Continuando nuestra preparación de #AdvientoDH

Nos encontramos justo a la mitad de la preparación, este tercer domingo debemos incrementar nuestros retos espirituales para las dos semanas que vienen en camino.


Te proponemos lo siguiente: Imitemos a San Juan Bautista, quien anuncia que viene a quien tanto esperamos; con tu familia, amigos y personas cercanas invítales a vivir este adviento con el verdadero significado que es el Niño Dios quien vino a dar un nuevo sentido de vivir.

Reflexionemos el evangelio del tercer domingo de Adviento:

Evangelio según San Mateo 11,2-11.
Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle:
“¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”.
Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven:
los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres.
¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!”.
Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús empezó a hablar de él a la multitud, diciendo: “¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que se visten de esa manera viven en los palacios de los reyes.
¿Qué fueron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta.
El es aquel de quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino.
Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Palabra de Dios.

No pierdas el enfoque, los regalos, adornos y cenas son parte de la navidad pero no son lo esencial, el centro y más importante es que Jesús nazca en tu corazón y en el corazón de los tuyos, ahí es donde Jesús vendrá a cambiar todo lo malo por bueno, lo triste por alegría, la soledad por compañía, el odio por amor.

“La salvación, traída por Jesús, llega a todo ser humano y lo regenera. Dios entró en la historia para la liberación de la esclavitud del pecado. Colocó su tienda en medio de nosotros para formar parte de nuestras vidas, sanar nuestras heridas y darnos una vida nueva”.

“La alegría es el fruto de esta intervención de la salvación y del amor de Dios en nuestras vidas”

“Estamos llamados a participar del sentimiento de júbilo, de la que se llena la liturgia de hoy por la venida del Señor como un liberador a nuestras vidas. Es Él quien nos muestra el camino de la fidelidad, de la paciencia, de la perseverancia, para que, con su regreso, nuestra alegría sea completa”.

Papa Francisco VATICANO, 11 Dic. 16 / 06:44 am

  1. PD. Recuerda que la Virgen María es por excelencia nuestro ejemplo para la espera del nacimiento de Jesús, pide siempre su intercesión.