5 tips para tener a Jesús presente en el trabajo

Ni siquiera me voy a poner a sacar cuenta de cuántas horas pasamos en el trabajo anualmente porque probablemente quedaría con embolia. 8 horas diarias y hasta un poco más, es lo que nuestra mente y cuerpo pasan en el lugar dónde ponemos en práctica nuestros años de estudio y dónde día a día rendimos frutos para un beneficio económico que todos requerimos. Y sí, sabemos que hay distintos tipos de roles y vacantes, algunos se la pasan todo el día en la calle, otros sentados en la oficina, algunos atienden clientes, otros consultas online y así nos vamos. Y algo que el trabajo hace es que consume mucho tiempo y a veces se lleva más tiempo del que deberíamos, quitándole protagonismo a alguien muy importante: Jesús.

Y seamos realistas. Llegamos súper agotados de trabajar y sumándole los embotellamientos y las pocas ganas que quedan para actividades extracurriculares, sé que es bastante difícil decir que vamos a hacer el Rosario o tener una hora entera de oración después de la faena del día. Generalmente llegamos a casa, nos cambiamos, vemos algo de televisión y quedamos ahí mismo rendidos. Otros utilizan las pocas fuerzas que le quedan para ir al gimnasio y otros tienen que ir a clases en la tanda nocturna o por ser de alguna pastoral en la Iglesia les toca reunirse de noche cuando ya el hambre y el sueño están más asomados que nunca. Entonces me puse a pensar y me di cuenta que hay un par de formas eficientes de orar y tener ese encuentro con Jesús mientras estamos laborando sin alterar nuestra productividad ni atentar con las normas de la empresa donde estamos. Veamos un par:

  1. Ora antes de empezar la jornada laboral: tengo la fe de que eres una persona puntual y no llegas en corredera a tu puesto. Antes de iniciar a trabajar, de encender la computadora o de atender al primer cliente, da gracias a Dios por la dicha de poder trabajar y pon en sus manos la jornada del día, que todo sea conforme a su voluntad y di dentro de tu mente: este día será maravilloso gracias a Dios.
  2. La música católica endulza el alma: ¿eres de los que tiene playlists para trabajar? Si tu trabajo es de oficina y tienes la opción de escuchar música mientras laboras puedes crearte un buen playlist de música católica. Recuerda. El que canta ora dos veces. Y si de paso en tu departamento nadie se molesta, comparte con los demás la buena onda de los artistas que alaban al Señor.
  3. El evangelio a tu celular: sí, es cierto que no hay nada como meditar la Palabra desde la Biblia, pero probablemente no sea tan fácil cargar la Biblia mientras visitas un cliente o asistes a una reunión de negocios o si estás de un lado a otro por tus actividades. Gracias a Dios la tecnología pensó en todo y puedes tener acceso gratuito a aplicaciones o vídeos en redes sociales donde puedes leer el Evangelio o escuchar reflexiones del evangelio diario a cargo de sacerdotes o predicadores. Estoy más que segura que en tu hora de almuerzo puedes tomarte unos 5 minutos para escuchar estas meditaciones o contemplar la Buena Nueva del día.
  4. ¿Da chance para un Rosario?: Una vez venía en el auto de una amiga y como el trayecto era largo y yo estaba por quedarme dormida ella me dijo que empezaría a rezar el Rosario. La verdad me impresionó un poco pero al rato comprendí que era una forma de orar y hacer buen uso del tiempo. A veces pasamos horas en el tráfico escuchando música o pensando al más allá como nuestros problemas nos carcomen la existencia, ¿por qué no emplear ese tiempo para orar? Si viajas a diario en transporte público o con algún familiar o amigo, dispón algo de ese tiempo en la carretera para meditar el Rosario, hacer la Coronilla de la misericordia o tener una oración más larga y espontánea con el Señor. De igual forma si vas manejando puedes descargarte audios donde se hace el rezo del Rosario o sintonizar las emisoras católicas de tu país donde de seguro transmiten la misa diaria, catequesis o algún programa que aumente tu conocimiento teológico y te ayude en tu caminar de fe.
  5. Mi regla de oro: no hay buen día sin Jesús. Tenlo siempre presente, a veces no se necesita estar en la capilla del santísimo o dentro del Templo para establecer esa conexión especial. Mientras caminas a la parada o cuando vas por tu auto al estacionamiento, en la fila del bus o incluso mientras esperas para calentar en el microondas la comida del día, ten pequeñas conversaciones con Jesús para darle gracias, pedirle algo o simplemente pedir perdón. Y de paso, no dejes que el cansancio del día te quite las ganas de ir a Misa después del trabajo o de quedarte un rato en el Santísimo antes de llegar a casa. Y en caso de que tus horas de trabajo empiecen un poco tarde, consulta los horarios de tu parroquia o Templo cercano a tu empresa para ir a Misa antes de empezar la jornada. Verás lo genial que se siente tener a Jesús más presente en tu día a día y no sólo los domingos. Él siempre está con nosotros y la carga es más fácil de llevar si estamos en constante comunicación con Él.
Escrito desde Panamá, para la gloria de Dios, por María Gomez, colaboradora de DHCatólico