¿Cómo obtener una buena y segura confesión?

Como cristianos hemos estado expuestos a caer en tentaciones o cometer pecados, ya sean veniales o corporales, lo que muchos no caemos en cuenta es que estas cosas nos mancha no solo nuestro corazón sino también a nuestra alma, entonces ¿Cómo nos deshacemos de esa mancha?, la solución está en una buena confesión… Pero ¡¡¡OJO!!! No es ir a contarle a cualquier persona nuestros pecados, es realizarla ante una persona consagrada a Dios, es decir, ante un sacerdote.

Por medio de la confesión ante un sacerdote, poder dado desde el sacramento del orden sacerdotal, nos quitamos esa mancha que nos ata y no nos deja seguir; que bonito es tener y ser portadores de un corazón y alma pura, llenando no solo nuestra vida de alegría sino también de tener esas emociones de alegría y alivio con el prójimo.

Existen 5 pasos para realizar una confesión segura:

El primero paso es realizar un examen de conciencia: recordar los pecados cometidos desde la última confesión. Correcto ¿Pero cómo se cuales…. y si no recuerdo cuales son…. como sé si es pecado… etc.? Ante estas y otras dudas de cómo realizar este examen, lo que la mayoría de sacerdotes recomiendan es tomar y reflexionar cada mandamiento, meditarlos.

El segundo paso es el arrepentimiento: es el sentimiento de dolor por los pecados cometidos. No es necesario decirlo a los cuatro vientos que tenemos un dolor por las faltas cometidas. Es ir de camino al confesionario y con esa disposición de contar y pedir piedad a Dios por las faltas.

El tercer paso es el propósito de enmienda: tener y tomar la disposición y decisión de no volver a pecar. Es ir en ese caminar no solo arrepentirnos sino tener la convicción de reparar las faltas. Con este paso no es ir meditando o preguntarnos en ¿Será que si vuelvo a caer o será que voy a volver a caer en ese pecado?, es ir completamente seguros o sino de que servirá continuar con ese proceso.

El cuarto paso es la confesión: es expresarle al sacerdote las faltas tomadas en el examen de conciencia. Es como decimos “Explotar”, es limpiar, desinfectar nuestro corazón y nuestra alma. Este paso es importante ya que desde nuestro inicio tenemos nuestro rostro entristecido y en este paso y a medida que va aconteciendo nuestra confesión el rostro nuestra mirada y nuestra sonrisa van retornando a la alegría.

El último paso es la satisfacción: cumplir la penitencia impuesta por el sacerdote con la intención de limpiar nuestros pecados. Hay gozo y alegría en nosotros por haber cumplido y habernos limpiado, ahora estamos satisfechos y seguros en que no volveremos a caer.

Confesion

Estos son los 5 pasos para una confesión segura, así que ánimo, no deben haber excusas ni dudas para decir o expresar que la confesión ante una persona consagrada no sirve, porque esto no es exterior sino que sucede al interior de cada uno, sucede en nuestro corazón para nuestra alma.

 

(Escrito, para la gloria de Dios, desde Colombia por Luisa Fda Castiblanco P, Colaborador de DHCatólico)