El silencio de Dios

Hace poco vi una película que consistía como 3 hombres sobrevivían más de un mes naufragado en el mar, al padecer sed, uno de ellos sugirió que oraran a Dios pidiendo por lluvia, al terminar la oración vieron al cielo esperando que lloviera inmediatamente y no sucedió, uno reclamó indicando que Dios no les había escuchado. Al llegar la noche comenzó a llover y dieron gracias a Dios.

Muchos de nosotros esperamos que Dios responda a nuestras oraciones inmediatamente, solicitando en abrir y cerrar de ojos todos nuestros problemas se solucionen y con lo que nos encontramos es con el silencio de Dios.

Una persona muy importante en mi crecimiento espiritual me dijo una vez, “Cuando Dios calla es porque está trabajando” y siempre lo tengo presente, ya que el silencio es también una respuesta de Dios indicando que espere, que tenga fe y paciencia, que todo llegará en el momento perfecto.

Cuando hemos pedidos por sanaciones físicas, por la conversión de un familiar, por un milagro ante un gran obstáculo, creemos que la respuesta de Dios es en el momento, claro qué hay veces que es así, pero no siempre. Por ello, debemos pedir al Espíritu Santo discernimiento, para comprender cada respuesta de Dios, ser susceptibles a sus mensajes. Recuerda que muchas veces Dios calla, porque necesita de nosotros una acción, un primer paso, para que Él haga el resto.

Así que, si estás pasando por un desierto, por un silencio de Dios, mi mejor consejo es no dejes de pedir y ponte manos a la obra para hacer tu parte.

Para terminar, te dejo otra enseñanza que me ha servido mucho: Dios tiene 3 respuestas a nuestras peticiones:

  1. Sí.
  2. Espera.
  3. Tengo algo mejor para ti.

Dios te bendiga y ora sin cesar, que el Señor no se cansará de oírte.