Este cuerpo es mío y hago lo que quiera con él… ¿en serio?

Un tema algo fuerte y directo, sin embargo, estamos viviendo en tiempos oscuros gracias a nosotros mismos, y esto va dirigido directamente a los jóvenes, quiénes son los que en su mayoría piensan que son lo suficientemente rebeldes cómo para utilizar su cuerpo como objeto.

Antes que nada, hablemos de la autoestima, ¿qué es?

La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen, es la percepción evaluativa de nosotros.

¿Por qué defino autoestima si estamos hablando de nuestro cuerpo? Sencillo, un 90% de los jóvenes que se exponen físicamente o que buscan una aceptación por parte de los demás es porque no tienen autoestima, no se aman a sí mismos, ni se consideran personas con valor, y mucho menos con dignidad. La baja autoestima sólo es una razón más por la que los jóvenes de hoy en día no cuidan ni quieren su cuerpo.

 Nuestro Cuerpo es Templo del Espíritu Santo…

En las Sagradas Escrituras, Dios nos dice que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, y que es nuestro deber cuidar de él. Sin embargo, la mayoría de los jóvenes no son muy buenos en eso. 

Vivimos en una sociedad que tiene como principal dios la lujuria, lo carnal y la aceptación física. Después de todo… Mientras más muestras, más “likes” tendrás en tus redes sociales. Seamos sinceros, muy sinceros. Ésa es la meta diaria que buscan muchos. “Likes”, aceptación, buenos comentarios, que me deseen o consideren atractiva, no por mi personalidad, sólo porque me veo bien en una foto dónde muestro todo. (Deben sentirse muy halagados)

He visto un sin número de fotos con doble intención de muchachas que colocan frases poéticas y pensamientos muy motivadores y de agrado al leer, sin embargo lo que le acompañaba a las frases son fotos de ellas exhibiéndose indirectamente, en busca de comentarios de muchachos o de muchos “likes”. Y luego se preguntan por qué reciben mensajes raros de tipos diciéndoles de todo. Todos cosechamos aquello que cultivamos, y últimamente parece una competencia online de quién muestra más. Debería resultar molesto, sin embargo, a mí me parece muy triste.

Hoy en día, las chicas, en su mayoría, buscan de forma desesperada llamar la atención de los muchachos y ponen a disposición su cuerpo, irrespetando que como criaturas de Dios que somos, nuestro cuerpo debe ser cuidado, valorado y respetado, y si no es algo que hacemos nosotras mismas, nadie más lo hará.

 

¿Mi cuerpo, mi decisión, mi vida?  

¡No! Tu vida le pertenece a Cristo. Punto. Debemos ser conscientes de eso y valorarlo, así como Cristo nos valora a nosotros. Cristo nos ama tal y como somos a cada uno de nosotros.

Así como toco el tema de la exposición de nuestra imagen en redes sociales, así mismo entra el tema de cómo nos vestimos. ¿Vestimos para estar cómodos, para sentirnos bien? ¿O lo hacemos por los demás? Para levantar miradas, generar murmullos, deseo, silbidos, para qué nos griten cosas vulgares, pero que extrañamente a algunas les parecen halagos. No caigamos tan bajo. La sociedad, la vida en el mundo, está diseñada para utilizar el cuerpo como objeto de deseo, de venta, para crear pensamientos inadecuados, para promover la belleza, para todo menos para lo que Cristo en verdad quería.

Salimos a la calle y podemos observar la misma tendencia que se ve en las redes sociales de exhibir el cuerpo, sólo que en este caso lo vemos de frente y al rojo vivo. Mientras más corta es la falda, o más ajustado es el pantalón, pues mejor. Y ni hablar de las acciones que cometemos con nuestro cuerpo. El mundo está a favor de lo carnal, sin embargo, nosotros estamos llamados a la santidad, y por ende, a promover, apoyar y practicar la decencia, prudencia, y ser un ejemplo vivo de que la juventud no está perdida del todo.

 

El Papa Francisco nos dice:

“Atreveos a ir contracorriente. Sed capaces de buscar la verdadera felicidad. Decid no a la cultura de lo provisional, de la superficialidad y del usar y tirar, que no os considera capaces de asumir responsabilidades y de afrontar los grandes desafíos de la vida”

Seamos rebeldes de verdad y vayamos contra el mundo! La felicidad plena nos las da el Señor, y como jóvenes, que estamos en plena etapa de libertad y tranquilidad, somos llamados a decir NO a la moda el exhibicionismo, especialmente las mujeres, quiénes somos las que generalmente iniciamos ese estado carnal, y los hombres, a saber respetar a las mujeres y no seguir la línea de la lujuria.

Todos somos diferentes, sin embargo, todos valemos mucho y hoy, el Señor nos llama a dejar las apariencias, el mundo y los estereotipos que buscamos llenar para encajar en una sociedad bastante distorsionada y errante, para ser rebeldes y diferentes, para ir contracorriente, para aceptar el llamado y establecer nuestra alma, mente y cuerpo, como templos de esperanza, amor, dignidad y valor.

Nuestro Cuerpo es Templo del Espíritu Santo…

 

(Escrito, para la gloria de Dios, desde Panamá por María Gómez, Colaboradora de DHCatólico)