¡No me juzques!

Estamos en un momento de shock mundial debido a los cambios y especulaciones que se están dando en Norteamerica y debido a ello se ha causado miedo, incertidumbre, tristeza… a su vez alegría, regocijo, emoción…

Claro, siempre hay dos partes de cada historia y de cómo cada quien la vive… La historia que estamos viviendo es de mucho odio, rencor y discriminación… pero, también de esperanza, confianza y fe, sí, ¡principalmente fe!.

No es sorpresa para nadie que ante toda dificultad, los cristianos recurrimos a nuestro Señor (algunas veces solo así acudimos a Él) a que nos ayude y nos dé fuerzas para seguir adelante; no es porque nosotros podemos o porque ya alguien pasó por un problema similar o alguien ya sabe como solucionar lo que estamos viviendo, es porque Él nos ama tanto que nos ayuda en todo momento, inclusive cuando no lo merecemos.

Y resulta que estamos siendo juzgados por otras personas porque hemos “invadido” un país… Qué alegre fuera que Jesús también pudiera “invadir” los corazones de cada una de las naciones y que losgobernantes tuvieran un poco más de acercamiento a Él (O mejor mucho, muuucho acercamiento a Él) y que le preguntaran cómo gobernar, cómo construir, cómo liderar, obviamente Él ya lideró, ya gobernó, ya construyó y lo hizo correctamente porque se dejaba guiar por su Padre en los cielos.

Debemos de orar muchísimo por cada una de las acciones que puedan repercutir al tomar nuestras decisiones, por las personas que están en otro país refugiados, por aquellos que lo dejan todo atrás por una mejor vida, por los que no han tenido las mismas condiciones que otros y que luchan por sus familiar día a día, debemos de abandonarnos en nuestro Señor y permitir que Él tome acciones y decisiones para nuestra vida.

¡No permitas que de tu boca salga un juzgamiento! No sabemos el día de mañana y seamos nosotros quienes estemos viviendo lo que el juzgado está viviendo.

Que Dios nos siga dirigiendo en todo y como familia de DHCatólico estamos orando por sus intenciones 😀

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá” (Mt 7,1-2)

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