Perú: de Juan Pablo II a Francisco

Por: Miguel Valdivieso, corresponsal de Dhcatólico y La Red.

 

 Juan Pablo II visitó el Perú en la década del 80, siendo de los pocos países que tuvieron la dicha de tenerlo en más de una oportunidad durante su pontificado. En esos momentos el país se debatía en una guerra fratricida que costó la vida de miles de peruanos, la inflación hacía que los precios de primera necesidad se encarecieran y la cantidad de pobres crecía a galope, a pesar de ello la voz desafiante del Papa polaco se escuchó con firmeza en los lugares más castigados y más recónditos de la nación.

Juan Pablo II, besó el territorio peruano y dejó para el recuerdo frases tan tiernas y cercanas como: “el papa se siente charapa”, mostrando así su cercanía con la gente proveniente de la selva. Esos recuerdos de ya más de 20 años atrás, hacen que la visita de Francisco tenga una relevancia especial para nuestra patria.

Definitivamente la situación en la que recibimos al Santo Padre en esta oportunidad es en extremo diferente a los momentos ya narrados. Pero siempre, el papa trae al Perú un mensaje de esperanza y de nuevos aires para la fe católica del país, tan necesarios, pues desde hace algunos años atrás los ataques de los lobbies como el de la comunidad LGTB o los movimientos feministas arremeten en contra de los valores cristianos. La defensa de la vida ha sido también uno de los temas más discutidos en el país, provocando actividades como marchas por la vida a través de las cuales más de medio millón de peruanos han salido a las calles para decir no al aborto.

Los preparativos para la visita de Francisco, que será del 18 al 21 de enero, han sido diversos y han incluido desde la pinta de viviendas con los colores del Vaticano: blanco y amarillo, el embanderamiento de las avenidas o calles por las cuales va a transitar, así como la construcción de grandes escenarios para la celebración de Eucaristías, que se espera sean multitudinarias.

Es importante destacar la riqueza de la fe católica con la que cuenta Perú, tanto así que es reconocido mundialmente como tierra de santos; destacándose las figuras de Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Francisco Solano, San Juan Macías, Santo Toribio de Mogrovejo, entre otros, cómo los beatos polacos que acompañarán con sus reliquias la visita del Papa a la ciudad de Trujillo.

Yo tuve la suerte de poder oír al papa en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro en 2013, cuando nos invitaba a salir a hacer lío, a gritar a las calles la buena nueva de Cristo. Este nuevo encuentro a través de su persona es una nueva oportunidad, no solamente para los jóvenes, sino para todos, desde el corazón de las familias para acercarse de una manera más fidedigna a la Iglesia, para retomar los valores cristianos, para reafirmar nuestra fe, para defender lo que creemos y a ser capaces de volver a ser comunidad.